Con las medidas dispuestas por el Gobierno -para cuidar la salud social- se incrementó rotundamente la cantidad de personas que permanece en sus hogares. En consecuencia, el consumo de electricidad será mayor y este es un recurso muy importante en los hogares que debe estar disponible para todos. Por eso, la empresa Wabee elaboró consejos para ser solidarios y cuidar el bolsillo.

Lo más importante es aprovechar la luz natural. Durante el día, tener contacto con los rayos del sol a través de las ventanas genera muchos beneficios: estar expuestos al sol mejora el ritmo cardíaco, lo que nos hace dormir mejor, incrementa la productividad y puede ser un gran aliado para combatir enfermedades de salud mental, como la depresión.

También tenemos que evitar el conocido como “consumo vampiro” que se produce cuando ciertos dispositivos consumen energía todo el día, aun cuando están apagados. Por eso es recomendable desconectar todos los equipos cuando no se están usando. Otro consejo es no dejar luces encendidas en lugares dónde nadie las necesita.

Para ahorrar y aumentar la productividad (sobre todo si se trabaja desde casa) los alargues que permiten cargar varios dispositivos al mismo tiempo se convertirán en aliados

En la cocina también se puede ahorrar. En caso de tener un horno eléctrico, se recomienda tapar las ollas, calentar los alimentos cortados y también evitar abrir muchas veces las puertas de la heladera y el microondas. Si usamos pava eléctrica para el mate (que ahora debe ser individual), el poner el agua caliente en un termo, que mantiene el calor mucho más, permite ahorrar energía. Si el freezer lleva mucho tiempo sin haber sido descongelado, antes de volver a cargarlo con mercadería, se recomienda descongelarlo y limpiarlo; de no hacerlo, la escarcha crea un aislamiento que produce un 20% más de consumo eléctrico.

Los electrodomésticos necesarios para el lavado y planchado de la ropa no son los que más consumen aunque se puede ahorrar utilizando el ciclo más corto en su programación. También, podemos planchar la ropa una vez a la semana y colgarla lo más estirada posible para evitar arrugas.